miércoles, 16 de junio de 2010
En numerosas ocasiones al acabar una partida y ver las cartas que tenían los contrarios, pensamos que si hubiéramos puesto otra cifra e incluso órdago habría sido aceptado por ellos y nosotros ganado el juego, la gestión de los envites, cifras y órdago está estrechamente relacionado con la percepción que captamos de las jugadas de los contrarios, pero bastantes jugadores pecan en exceso o defecto a la hora de elegir el montante que se debe poner en el lance elegido.
El no saber aprovechar el “momento adecuado” es una asignatura más de reflexión y planificación, cuándo y cuánto hay que manejar, es obvio que un abuso indiscriminado de cifras altas u órdago cierra puertas, pero cuando los contrarios andan con tanteo por encima (aunque sólo signifique dos, tres chinos) tenemos una ocasión de oro para provocarles y si encima en esa mano podemos intuir que pueden llevar algo para querer y no ganar, estamos obligados a aprovechar la jugada.
Hay ocasiones que nos quejamos de que no cogemos cartas y cuando lo hacemos las destrozamos, (este es un dicho popular de algunos museros) ante la pregunta de ¿qué habéis hecho hoy?, la respuesta es: “Hoy las hemos ‘estrozao”, muchas veces vemos como jugadores, a sabiendas que nos revocan a grande/chica, en los pares envidan con jugada ganadora, sólo envidan, sí, y al bajar las cartas……
Dios mío! Qué oportunidad hemos desperdiciado…. el contrario llevaba duples más bajos.
Un saludo a tod@s, C.S.Trijueque
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